Conocidos mundialmente como Yakuza, el crimen organizado japonés ha sido representando continuamente en el cine, la literatura, los comics, etc; siempre manteniendo un aura “cool” automáticamente vinculado a su imagen corporal llena de tatuajes.

Cuando hablamos o pensamos en Yakuza automáticamente nos viene a la cabeza hombres japoneses con su cuerpo totalmente tatuado, con unos preciosos tatuajes de estilo tradicional japonés, imágenes que solemos encontrar en muchos libros que hablan sobre el tema, pero ¿que ocurre con las mujeres de os Yakuza?.

Chloé Jafé, es una fotógrafo que ha decidido responder ha dicha pregunta con su proyecto más grande hasta la fecha “命 預 け,,” (te doy mi vida). 

La artista de origen francés, pero que reside desde hace cinco años en Tokyo, nos muestra el papel secundario de las mujeres de los Yakuza, se convierten en un objeto perteneciente más de los participantes de la organización, ya sean su mujeres, amantes o simplemente las camareras de los locales que forman parte de la organización.

Jafé tuvo problemas incluso para fotografiarlas ya que según el mismo cuenta, “Las mujeres no pueden decidir si quieren ser fotografiadas o no. Esto tiene que decidirlo el marido “.

Gracias a sus fotografías podemos observar el “Irezumi” de las mujeres, hecho a mano al igual que el de los hombres, que puede llevar años completarlo, una prueba de paciencia y resistencia al que también tienen acceso las mujeres y como vemos en las fotos, es igual de bello que en el caso de los hombres.

El tatuaje es una arte milenario japonés estigmatizado en Japón, prohibido en muchas instituciones como gimnasios y baños públicos, que ha llevado al gobierno a dictar leyes que intentan apartarlo de la vida cultural del país, tratando a los tatuadores como criminales.

Aún existiendo esta situación en el país, las mujeres Yakuza están muy orgullosas de esos tatuajes que socialmente no pueden mostrar, pero que enseñaron al fotógrafo con gran ilusión.

Sus tatuajes cuentan una historia, la historia de unas mujeres que no pueden salir de su pequeño círculo por lo que la fotógrafa decidió incluir textos en sus fotos, en el que las mujeres Yakuza explicaban y hablaban sobre sus tatuajes.

Yuko una de las chicas explica: “La razón por la que me hice tatuajes es porque quería desalentar a ciertos tipos de acercarse a mí. Quiero vivir mi vida independientemente sin depender de un hombre; esta fue la idea que me animó a comenzar a hacerse tatuajes. Tenía 38 años … por el resto de mi vida, he decidido que quiero vivir de forma independiente y por mi cuenta. Para mí, mi tatuaje trasero es algo así como orgullo y también algo que me protege y protege “.

Según comenta Jafé: ”Para mí, se convirtió en una experiencia más humana que la fotografía, porque había una curiosidad de ambos lados”, “Creo que pensaron que era una locura que una mujer francesa quisiera saber más sobre ellos”.

BY Chloé Jafé

Unas increíbles fotos que nos hacen aprender sobre una parte del arte del tatuaje que hasta ahora resultaba difícil de encontrar y comprender.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies